Mentiras verdes

Tras la verde primavera que nos anunciaron durante la campaña electoral viene ahora en largo otoño negro que predijo la Vicepresidenta Económica del Gobierno, Elena Salgado, pocos días después. Así, los brotes verdes que el Gobierno veía los días previos a las elecciones se han marchitado ahora hasta al menos el 2011, el PIB se contraerá este año tres veces más de lo previsto y él agujero negro del paro alcanzará, según el propio Gobierno, al 19% de la población activa. Pues menos mal que la recuperación era inminente, que sino hunden definitivamente el país.
Pero estas obscuras perspectivas del Gobierno pueden ser aún más negras. Así, pocos días más tarde de que Salgado reconociera el engaño, la Organización para el Desarrollo Económico y el Comercio (OCDE), uno de las más prestigiosos organismos económicos internacionales, anunciaba que la caída del PIB español sería aún más dramática, contrayéndose un 4,2% este año, un 0,9 en 2010 y con un paro que superará el 20%. El problema de Zapatero es que ha mentido ya tantas veces que ya nadie le cree.
Todo apunta a que el próximo otoño será caliente. Muchas empresas están esperando que pase el verano para acometer nuevos ajustes de personal. En el sector bancario está pendiente una reordenación que puede llevarse por delante algunas entidades. La restricción de crédito y la caída del consumo pueden provocar el cierre de nuevas empresas. El Gobierno tendrá que seguir subiendo impuestos para contener un déficit público que se le ha desbocando.
Para poder salir de esta grave crisis necesitaríamos tres cosas. Un Gobierno que nos diga la verdad, que esté dispuesto a afrontar las reformas estructurales que necesita nuestra economía y que no cambie de criterio cada hora en función de sus trapicheos parlamentarios. Es decir, necesitamos un Gobierno distinto.
Artículo publicado en Diario Palentino.
UN CIERRE YA ESPERADO

Estos días estamos viviendo un debate en la calle sobre energía nuclear motivado por el anuncio del Gobierno de cerrar Garoña, una vez que ésta ha cumplido su periodo de vida útil.
La decisión del Gobierno de cerrar esta Central no responde más que a una serie de criterios que me gustaría pasar a explicar:
.- Políticamente coherente: en base al cumplimiento de un programa electoral refrendado por 11 millones de ciudadanos, con el firme compromiso del cambio de modelo energético, por el bien del futuro de nuestro país y por el bien del futuro de sus ciudadanos.
.- Laboralmente responsable: con un margen de 4 años para el desarrollo de una alternativa industrial que contribuya a dinamizar la economía de la zona como ya se hizo en Jaén y Soria.
.- Técnicamente justificable: porque la Central ha cumplido su periodo de vida y es la Central que produce más residuos de alta actividad y las piscinas de residuos estarían prácticamente agotadas ese año.
.- Energéticamente asumible: porque la seguridad del suministro está garantizada ya que existe un exceso de capacidad instalada en nuestro sistema eléctrico. Durante el pasado año, España exportó 3 veces más de lo que produjo Garoña.
Cabe pues pensar, que el resto de mensajes lanzados son demagogia asentada sobre la base de aquellos que ven peligrar sus puestos de trabajo.
Es responsabilidad de la Junta de Castilla y León coordinar con el Gobierno de España el futuro Plan de reindustrialización y asumir las competencias que tiene. No es responsable por parte de la Administración Autonómica hacer "brindis al sol" y vender que pedirán al futuro Presidente del Gobierno el replanteamiento de la decisión.
Ellos saben, conocen que la Orden Ministerial prevé medidas encaminadas al cierre, y, que por lo tanto, se trata de una decisión irreversible. Toca estar a la altura y ponerse desde hoy a trabajar en el futuro de la zona, para eso nos eligen los ciudadanos.
las consecuencias de la ruta B, nunca mais
. . . tranquilos que paga el taxista . . .
PRÓXIMA ENCUESTA_ este chavalillo, se merece o no el carnet de galáctico???
Mazazo a ETA en Europa
La sentencia del Tribuna Europeo de Derechos Humanos, avalando plenamente la ilegalización de Batasuna, es una excelente noticia en la lucha contra el terrorismo. La sentencia es antes que nada un mazazo para la estrategia de ETA de desprestigiar las instituciones y la democracia española en Europa. Pero sobre todo es un reconocimiento al derecho de las democracias para impedir que aquellos que pretenden destruir la libertad puedan utilizar las instituciones democráticas para atacarla.La sentencia es también un espaldarazo a la política antiterrorista de Aznar que buscó la derrota de ETA utilizando todos los instrumentos del Estado de Derecho. Esa política de “solo con la Ley pero con toda la Ley” cercenó cualquier espacio de impunidad para los terroristas y sus cómplices y expulsó a quiénes practicaban, amparaban o justificaban el terror del juego democrático. Esa política de firmeza absoluta y de fortalecimiento del Estado de Derecho recibe ahora los parabienes del Tribunal de Estrasburgo como una política escrupulosa en el respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos.
La sentencia del Tribunal de Derechos Humanos debería servir ahora para culminar la exclusión de los terroristas de las instituciones democráticas. El Gobierno tiene que adoptar cuanto antes la iniciativa para expulsar a los alcaldes y concejales de un partido ilegal como ANV de los ayuntamientos del País Vasco y Navarra. Es un paso obligado para la derrota definitiva de los terroristas.
**Imagen del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos con sede en Estrasburgo.
Silencio Cómplice
Los silencios ante la tiranía te convierten en cómplice de los tiranos. El silencio de Zapatero en la crisis iraní resulta clamoroso. Ni una condena al régimen de los mulas por la brutal represión a los opositores, ni un gesto de solidaridad con las victimas de esa represión, ni una denuncia por el descarado fraude electoral cometido. Ayer el Congreso de los Diputados realizó una contundente declaración de condena, pero Zapatero sigue envuelto en un vergonzoso manto de silencio. Atrapado en una nube de mosquitos en África no tuvo tiempo para hacer mención ni a la crisis iraní ni siquiera a los varios dictadores que pueblan ese continente. El apoyo y la solidaridad a los jóvenes que se manifiestan jugándose literalmente la vida en las calles de Teherán es antes que nada una obligación moral de todo demócrata. Por primera vez desde hace tres décadas ha emergido una rebelión pacífica y democrática en Irán contra un régimen teocrático que se parece cada vez más a una dictadura militar. Es nuestra obligación como demócratas apoyar ese movimiento que clama por la libertad en su país. Se equivoca quién piense que la libertad tiene fronteras.
Pero un Irán libre es además una garantía para nuestra seguridad. La amenaza de un régimen como el iraní dotado de armas nucleares es sin duda la principal amenaza que afrontamos actualmente los países democráticos. Apoyar la democracia en Irán no es por tanto una mera cuestión de exigencia moral, sino además un interés estratégico vital para garantizar nuestra seguridad, la estabilidad en todo Oriente Medio y, en definitiva, la paz mundial.
